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El interesante puzzle del petróleo mundial

Cuando en las noticias se habla de “países exportadores de petróleo”, de inmediato pensamos en Arabia Saudí y los países del Golfo Pérsico. Algunos más informados añaden a Venezuela, Rusia e Irán, que están de actualidad. Pero la verdad es que el panorama es mucho más amplio y complejo. E interesante. Quizás lo primero que debemos tener en cuenta es que no es lo mismo ser exportador que productor: se puede producir mucho y no venderlo al exterior. Y entre los productores, los hay que tienen grandes reservas como para muchos decenios, y los hay que apenas podrán explotar sus pozos durante unos pocos años antes de agotarlos. Empecemos por la OPEP. La Organización de Países Exportadores de Petróleo ha sido famosa y omnipresente en los noticiarios desde la crisis de 1972 y la primera gran subida del precio del crudo organizada por este cártel (grupo de productores que se ponen de acuerdo para no competir y tener precios comunes). Desde entonces ha crecido la fabulosa riqueza de muchos países arábigos gracias al petrodólar, por la combinación de la enorme dependencia energética de Occidente y los países en desarrollo en vías de plena industrialización, por un lado, y el acuerdo de control de precios al alza en la OPEP. Actualmente (2017), los miembros de la OPEP son Arabia Saudí (segundo productor del mundo, con 11,8 millones de barriles al día), Irán (cuarto, con 4,2 millones), Irak (séptimo, con 3,2 millones), Emiratos, Kuwait, Venezuela, Nigeria, Libia, Argelia, Angola, Qatar, Indonesia, Ecuador y Gabón. En total, la OPEP controla aproximadamente el 43% de la producción mundial de petróleo, y el 81% de las reservas. Ahora bien, la OPEP ya no es lo que era. Las enormes diferencias de intereses geopolíticos de sus miembros (africanos, árabes y americanos forman bloques diferentes), así como las rivalidades (como la actual crisis del bloqueo contra Qatar, o el enfrentamiento Arabia Saudí-Irán) y las penurias económicas de algunos de ellos (Libia, Irak, Venezuela, Ecuador) que se han visto obligados a competir bajando los precios fuera del cártel, han hecho que esta organización tenga, a día de hoy, una relevancia mucho menor. En los últimos cinco años ha habido varios acuerdos para fijar o subir el precio del petróleo dentro de la organización que han sido ignorados o desobedecidos de forma directa por varios de sus miembros, por lo que la tendencia global del precio ha continuado a la baja. Fuera de la OPEP hay mucho petróleo, de hecho más de la mitad de la producción, en un porcentaje que aumenta cada año a pesar del famoso cártel. Hasta hace muy poco, el líder en producción era Rusia, con unas cifras en torno a los 12 millones de barriles diarios, y unas reservas consideradas las terceras más grandes del mundo aunque se sospecha que en su vasto territorio hay grandes yacimientos aún sin detectar. Pero sorprendentemente entre 2015 y 2016 un país que siempre ha estado atrás en la cola se ha puesto en cabeza de la producción mundial: Estados Unidos, con unos 14 millones de barriles diarios. ¿Cómo ha logrado este cambio radical? Gracias al avance en la tecnología del fracking, un sistema de extracción de crudo que permite aprovechar el petróleo existente en depósitos de arena de alquitrán o esquistos entre capas de roca en el subsuelo. Esta tecnología, muy cuestionada por su posible efecto contaminante y de inestabilización sísmica del terreno, ha hecho que EEUU deje de ser dependiente de la importación de otros países, aunque no lo ha convertido en exportador pues su demanda interna sigue siendo de las más potentes del planeta y consume casi todo lo que produce. China es el cuarto productor del mundo, con cerca de 5 millones de barriles diarios, pero su impresionante industria consume una enorme cantidad de energía y sigue importando muchísimo petróleo, especialmente de Rusia. Sus reservas no son muy grandes, pero la implantación del fracking, así como su apuesta por las renovables, podría ayudar a este país a ser menos dependiente en un futuro próximo. Canadá es el quinto productor del mundo, con 4,5 millones de barriles, y exporta buena parte de su producción ya que es un país poco poblado que no tiene una demanda fuerte de energía, si bien su crudo es de extracción cara -fracking-. En el noveno puesto por producción está México, ya que tiene grandes yacimientos (como en la costa del Yucatán) y se espera encontrar más en el futuro; está en el puesto 11 en cuanto a exportación, casi toda dirigida al mercado norteamericano. Otros grandes productores que se distinguen por su alto porcentaje de crudo destinado a la exportación son Sudán, Reino Unido (el famoso “barril Brent”, muy utilizado en Europa como referencia de variación de precios del petróleo), Noruega y Omán. Pero si bien los mayores exportadores y productores son bastante famosos, es menos conocido el país con mayores reservas de petróleo detectadas: Venezuela. Hasta hace muy poco era también uno de los mayores exportadores, pero la crisis económica y política del país, junto con el alto coste de la extracción de su petróleo -de baja calidad-, ha hecho que quede fuera del panorama internacional. En cualquier caso, la estimación de sus reservas es de 297.600 millones de barriles, bastante por encima de la de Arabia Saudí (unos 267.900). Este puzzle de exportadores, productores y países con reservas constituye la base de numerosas acciones políticas, económicas y militares a nivel mundial, en busca del poder que otorga el control de la energía. Es probable que este artículo le ayude a comprender mejor, a partir de ahora, el alcance de muchas de las noticias que ve en los informativos de televisión

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